
¿Por qué estamos reemplazando el aire caliente por la radiación infrarroja en las salas limpias?
Cuando se trabaja con semiconductores, todo se reduce a una sola cosa: el tiempo.
Si todavía dependemos del aire caliente para procesar, secar o desgasificar los componentes, seguramente ya hemos experimentado esa frustración de cuando el horno no puede mantener el ritmo. Por eso, muchos de nosotros optamos por el calentamiento por radiación infrarroja.
Esta es la diferencia real entre ambos métodos.
Los hornos tradicionales funcionan calentando el aire, con la esperanza de que ese aire caliente los componentes. Es un proceso lento. Existe ese “retraso térmico” molesto, donde el calor debe superar una capa de aire antes de llegar realmente al componente a calentar. Es como intentar calentar una habitación con un calentador de ambiente: hay que esperar mucho tiempo a que el aire se caliente.
La radiación infrarroja es diferente. No le importa el aire; envía radiación electromagnética directamente hacia el objetivo. En una sala limpia, esto representa una gran ventaja. No hay necesidad de usar corrientes de aire caliente sobre las piezas delicadas, lo que significa menos partículas en suspensión y un riesgo mucho menor de contaminación. Además, no hay necesidad de esperar a que el horno se estabilice. Basta con encenderlo y listo.
La velocidad es, sin duda, la mejor ventaja. Hemos visto cómo el tiempo de cocción disminuye entre un 50% y un 80%. Dado que el material absorbe el calor directamente, se alcanza la temperatura deseada casi instantáneamente. Esto permite procesar más piezas sin necesidad de ampliar las instalaciones.
Pero hay que tener en cuenta que la radiación infrarroja no es una solución mágica para todo. Solo funciona si la lámpara puede “ver” el componente. Si se trata de formas complejas o zonas difíciles de alcanzar, habrá áreas que quedarán frías, mientras otras serán calentadas excesivamente.
Para solucionar esto, hay que ser creativo: quizás usar un conjunto de lámparas o un dispositivo rotativo para asegurar que cada área sea calentada adecuadamente. Y un consejo: la radiación infrarroja es intensa. Dado que el calor llega muy rápido, los sensores deben estar ajustados perfectamente. Si son demasiado lentos, es posible que la temperatura supere los límites permitidos y dañe el sustrato antes de que uno se dé cuenta de lo que está pasando.