
¿Por qué nos obsesionamos con las pruebas dieléctricas de nuestros sensores IR?
Probamos cada una de las lámparas de los sensores IR que salen de nuestra fábrica. Todas ellas. Realizamos pruebas de resistencia eléctrica y de aislamiento, porque en la fabricación de obleas de silicio, cualquier pequeña fuga eléctrica puede ser un desastre. No solo daña el sensor, sino que también puede arruinar todo el lote de silicio producido.
Cómo determinamos el punto de ruptura
Lo hacemos exponiendo estos componentes a voltajes mucho más altos de los que normalmente manejan. En esencia, estamos buscando su punto de ruptura. Al someter al aislamiento a esas condiciones extremas, aseguramos que el material pueda soportar picos de voltaje sin causar arcos eléctricos. Si una lámpara falla, suele ser porque hay una grieta microscópica en el cuarzo o algún defecto en el sello. No “arreglamos” esos problemas; simplemente los descartamos de inmediato.
Por qué “tomar muestras” no es suficiente
Algunas fábricas solo prueban unas pocas muestras de cada lote. Eso no es suficiente cuando se trata de equipos semiconductores de alta calidad. Un sensor puede parecer en buen estado durante las pruebas básicas de continuidad, pero puede fallar cuando se somete a ciclos térmicos reales en la línea de producción. Medimos la corriente de fuga hasta el nivel de microamperios. Si la resistencia cae aunque sea un poco por debajo de los valores especificados, el dispositivo ya no sirve. Esto evita esos molestos señales “fantasma” o bucles de tierra que hacen que las lecturas de temperatura fluctúen sin motivo alguno.
El equilibrio adecuado
Existe un equilibrio que debe mantenerse: las pruebas rigurosas son importantes para garantizar la seguridad, pero un estrés excesivo puede dañar los componentes antes de que lleguen a manos del cliente. Hemos invertido mucho tiempo en encontrar ese punto óptimo: un voltaje lo suficientemente alto como para detectar defectos, pero no tanto como para dañar prematuramente el aislamiento. Pero recuerde: podemos proporcionarle un sensor perfecto, pero usted aún necesita tener bien conectado el sistema de tierra de su máquina. Si el suelo de la carcasa está suelto, incluso el mejor sensor del mundo no podrá evitar que las interferencias eléctricas afecten a sus obleas de silicio. Nosotros nos encargamos de realizar pruebas estrictas de aislamiento, para que el sensor no sea el componente que falle en su cámara de vacío. Le daremos los datos necesarios; usted tendrá tranquilidad.